Cómo enseñar el Holocausto en las escuelas

No existe una sola manera correcta de enseñar una asignatura, ni ninguna metodología ideal que sea apropiada para todos los profesores y alumnos. Las pautas y consejos que aquí se ofrecen pueden resultar útiles para los enseñantes a la hora de elaborar sus propios esquemas de trabajo, teniendo en cuenta las necesidades de aprendizaje de cada alumno en particular. Estas pautas parten de los mejores métodos actuales de algunas instituciones con experiencia en enseñar el Holocausto, y, encauzando algunas de las preocupaciones de los profesores,  presentan sugerencias para abordar una asignatura tan difícil.

El Holocausto puede ser enseñado con éxito; no tema nunca abordarlo
Defina el término Holocausto
Conviene crear un ambiente positivo de aprendizaje, con un enfoque centrado en el alumno y aplicando una pedagogía activa
Individualice la historia convirtiendo las estadísticas en historias personales
Utilice el testimonio de testigos a fin de hacer la historia más real para los alumnos
Un acercamiento multidisciplinar enriquecerá la comprensión del Holocausto por parte de los alumnos
Contextualice la historia
Dé amplia y equilibrada cobertura a este tema
Sea preciso en el uso del lenguaje e inste a los alumnos a que hagan lo mismo
Distinga entre la historia del Holocausto y las lecciones que pueden aprenderse de ella
Evite las respuestas simples para una historia que es compleja
Proporcione a sus alumnos acceso a fuentes originales
Debe advertir a los alumnos de que los verdugos produjeron muchas pruebas del Holocausto
Anime a los alumnos a analizar de modo crítico diferentes interpretaciones del Holocausto
Tenga en cuenta la conveniencia del contenido escrito y visual, y no utilice imágenes espeluznantes para captar el interés de los alumnos en un estudio del Holocausto
Evite comparar el dolor de un grupo con el de ningún otro
Permita a los alumnos conocer variadas reacciones de las víctimas, incluyendo las muchas formas de resistencia a los nazis
Procure no definir al pueblo judío sólo en relación con el Holocausto
Indique que el Holocausto no fue inevitable
No pretenda justificar a los verdugos como "monstruos inhumanos"
Procure distinguir entre los responsables de las sociedades pasadas y de las actuales, tanto de Europa como de cualquier otro sitio
Anime a los alumnos a estudiar la memoria y la historia local, regional, nacional y global
Pida a los alumnos que participen y luego reflexionen sobre las tradiciones nacionales y locales de conmemoración y rememoración
Seleccione actividades de aprendizaje apropiadas y evite el uso de simulaciones que animen a los alumnos a identificarse con los perpetradores o con las víctimas
Evite legitimar la negación del pasado
Sea consciente del potencial y también de las limitaciones de todos los materiales informativos, incluyendo Internet
Distinga entre acontecimientos históricos y contemporáneos y evite comparaciones anacrónicas
Tenga en cuenta las inquietudes de los alumnos
El Holocausto puede ser enseñado con éxito; no tema nunca abordarlo 

Muchos profesores son reacios a abordar la historia del Holocausto debido a las dificultades que perciben a la hora de enseñar la asignatura. Les abruma el cómo transmitir la magnitud de la tragedia, la inmensidad de las cifras implicadas, y las profundidades en las que la humanidad puede hundirse. Se preguntan cómo concienciar a los alumnos sin traumatizarlos; se preocupan por las posibles reacciones de éstos y por cómo enfrentarse a comportamientos inapropiados en el aula, tales como el reírse tontamente o el hacer comentarios antisemitas y racistas.

No tema abordar esta materia ya que, aunque pueda parecer desalentadora, la experiencia demuestra que el Holocausto puede enseñarse con éxito y tener resultados muy positivos.

Defina el término Holocausto

Es esencial ofrecer una clara definición del término Holocausto. Muchos profesores aplican este término en un sentido muy amplio para abarcar a todas las víctimas de la persecución nazi. Sin embargo, la mayoría de historiadores del periodo utiliza una definición más precisa (ver las pautas del Grupo Internacional de Trabajo sobre "Qué enseñar" en el enlace del Grupo de Trabajo Educativo).

Los estudiantes deben estar al tanto de que para mucha gente el término "Holocausto" es problemático. Un holocausto es un sacrificio bíblico, y podría parecer que el uso del término implica que el asesinato masivo de los judíos fue una forma de martirio, pero no hubo nada sagrado en el Holocausto. Otros términos deben usarse también con cuidado. Hablar de la "Solución final" significa adoptar el lenguaje de los asesinos; usar la palabra genocidio podría sugerir que se acepta la concepción nazi de las razas. Muchos prefieren el uso de la palabra hebrea Shoá -que significa catástrofe-, que carece de carga religiosa.

Conviene crear un ambiente positivo de aprendizaje, con un enfoque centrado en el alumno y aplicando una pedagogía activaEl Holocausto pone en cuestión muchas ideas que la gente joven pueda tener sobre la naturaleza de la sociedad, del progreso, de la civilización y del comportamiento humano. Tal vez los alumnos reaccionen a la defensiva, experimenten sentimientos negativos, o no deseen profundizar en la historia del periodo nazi o del Holocausto. Es importante que haya un clima de confianza a fin de que puedan tratarse y discutirse abiertamente dichos temas.

Es importante crear un ambiente de aprendizaje abierto en que se dé a los alumnos espacio y tiempo para reflexionar, en que se les anime a hacer preguntas, a debatir sus pensamientos y miedos, y a compartir ideas, opiniones e inquietudes.

El aprendizaje debe estar centrado en el alumno. El papel del profesor debe ser encauzar más que dar clases, y hay que animar a los jóvenes a jugar un papel activo en su propio aprendizaje. La historia no es un conjunto de conocimientos que haya de transmitirse de la mente del profesor a las mentes de los alumnos, sino un viaje de descubrimiento en que los jóvenes formulan sus propias líneas de investigación, analizan múltiples fuentes de información, cuestionan diversas interpretaciones y representaciones de los acontecimientos, y encuentran sus propias respuestas para enfrentarse a complicadas cuestiones históricas y morales.

Individualice la historia convirtiendo las estadisticas en historias personales 

Los estudios estadísticos son importantes, y los profesores deben encontrar métodos para que sus alumnos se hagan cargo de la magnitud del Holocausto y de las cifras implicadas. Pero a muchos jóvenes les será difícil establecer una relación con la tragedia del Holocausto si se les presenta sólo en términos estadísticos.

Debe darse a los alumnos la oportunidad de ver en los perseguidos por los nazis no una masa de víctimas sin rostro, sino individuos. Utilice el estudio de casos concretos, testimonios de supervivientes, y cartas y diarios de la época para mostrar la experiencia humana y para asegurarse de que los alumnos comprenden que cada "estadística" fue una persona real, un individuo con una vida antes del Holocausto, con amigos y familia. Ponga énfasis en todo momento en la dignidad de las víctimas.

Todo estudio del Holocausto que fracase al desafiar opiniones estereotipadas-que todos los perpetradores estaban locos o eran sádicos; que todos los libertadores eran héroes, valientes, buenos y amables; que todos los espectadores eran apáticos-conlleva el riesgo de deshumanizar a la gente del pasado y presentarlos como caricaturas más que como verdaderos seres humanos.

Al centrarse en las historias de los individuos, en los dilemas morales y en las opciones elegidas, los profesores pueden convertir la historia del Holocausto en más inmediata e interesante para los jóvenes y más relevante para sus vidas de hoy.

Utilice el testimonio de testigos a fin de hacer la historia más real para los alumnos 

Muchos países tienen aún supervivientes del Holocausto viviendo en sus comunidades. Si puede contactar con estos supervivientes e invitarlos al aula, tendrá la oportunidad de proporcionar a los alumnos una experiencia educativa especial y poderosa. Estar en presencia de alguien que experimentó lo inimaginable puede crear empatía general en la clase. Muchas instituciones pueden ayudarle a organizar una charla de un superviviente en su escuela.

Sin embargo, es posible que no pueda conseguir para sus alumnos el contacto directo con la población superviviente, ya muy envejecida. En tal caso, los profesores deben utilizar testimonios en vídeo para mostrar historias personales del Holocausto. Otros individuos que estuvieron directamente implicados en el Holocausto o que presenciaron acontecimientos en persona pueden ofrecer poderosos testimonios. Si le es posible invitar a salvadores, libertadores u otras personas a su clase, sus historias enriquecerán enormemente también la comprensión de sus alumnos sobre el Holocausto.

Si decide invitar a alguien a su clase para hablar de sus experiencias, hable con esa persona antes de la sesión para asegurarse de que es capaz de dirigirse a grupos y tiene claros los objetivos didácticos de la charla.

Realice un trabajo preparatorio con la clase para asegurarse de que los alumnos se muestren respetuosos y atentos. Deben comprender que aunque ha transcurrido mucho tiempo desde aquellos acontecimientos, el hablante todavía encontrará doloroso relatar experiencias tan intensas.

Asegúrese de que sus alumnos ya poseen una base sólida de la historia de estos acontecimientos. La oportunidad de conocer a testigos no debe ser utilizada preferentemente para transmitir los hechos históricos del periodo-la mayoría de estas personas no son historiadores ni profesores formados, y quizá sus experiencias no sean "típicas" de la mayoría de gente que vivió de cerca el Holocausto. En cambio, los alumnos tendrán el raro privilegio de conocer a alguien que fue testigo de estos acontecimientos y los vivió en persona, así como de escuchar un testimonio único.

Anime a los alumnos a preguntarle al superviviente no sólo sobre lo que le ocurrió durante el Holocausto, sino también sobre su vida antes y después, de modo que se hagan una idea completa de la persona y de cómo el superviviente ha conseguido vivir con sus experiencias.

Aunque no es posible generalizar a partir de la historia de una persona, el efecto de conocer a un superviviente del Holocausto, a un salvador o libertador, puede convertir estos hechos históricos en más reales para los alumnos destacando que esta tragedia la sufrió gente normal.

Un acercamiento multidisciplinar enriquecerá la comprensión del Holocausto por parte de los alumnos

El Holocausto toca tantos aspectos del comportamiento humano que es profundamente relevante para los profesores de una amplia gama de asignaturas. Aunque una sólida comprensión de la historia debe ser la base para el estudio del Holocausto, los historiadores no tienen la exclusiva en este asunto. Las relaciones imaginativas entre departamentos pueden mejorar un esquema de trabajo si se abarcan varios campos de conocimiento, abordando el Holocausto desde múltiples perspectivas y apuntando ideas y conocimientos adquiridos en otras clases.

Los relatos del Holocausto ilustran los extremos del comportamiento humano, del odio y de la crueldad, pero también del coraje y de la humanidad. La poesía, el arte y la música pueden servir para que los alumnos expresen con creatividad e imaginación las poderosas emociones que les provoque aprender sobre el Holocausto a través de la historia. El Holocausto suscita importantes cuestiones morales, teológicas y éticas que pueden estudiarse en clase de religión, de educación para la ciudadanía o de civismo.

Coordinando un acercamiento interdisciplinar y utilizando la experiencia de colegas de campos de otras materias, compartirá la carga del trabajo didáctico y contribuirá a que los alumnos comprendan mucho mejor el Holocausto.

Contextualice la historia 

El Holocausto debe estudiarse en el contexto de la historia europea y global en conjunto para dar a los alumnos una perspectiva sobre los antecedentes y circunstancias que contribuyeron a él.

Dé amplia y equilibrada cobertura a este tema 

El Holocausto no fue un acontecimiento uniforme sino que varió considerablemente de un país a otro y en diferentes momentos del tiempo (ver las pautas del Grupo Internacional de Trabajo en "Qué enseñar", en el enlace del Grupo de Trabajo Educativo).

Sea preciso en el uso del lenguaje e inste a los alumnos a que hagan lo mismo 

Existen muchos mitos sobre el Holocausto, y puede que los alumnos lleguen a esta asignatura con muchas ideas preconcebidas. La ambigüedad en el uso del lenguaje podría contribuir a perpetuar ideas equivocadas.

Evite utilizar el lenguaje de los verdugos, pues refleja sus ideas. Se pueden citar y analizar de manera crítica términos como "Solución final", pero no deben usarse para designar el acontecimiento histórico.

Las definiciones son importantes porque requieren exactitud y lucidez. Un ejemplo es el uso del término "campo." Aunque en muchos campos creados por los nazis y sus colaboradores murió gente, no todos fueron expresamente construidos como campos de exterminio. Había campos de concentración, campos de trabajos forzados, y campos de tránsito, por citar algunos. Diferentes campos funcionaban de diferentes maneras en diferentes momentos. Es esencial que los profesores sean muy precisos cuando describan las actividades que tenían lugar en los diversos campos, y que eviten generalizaciones.

Distinga entre la historia del Holocausto y las lecciones que pueden aprenderse de ella 

Procure distinguir entre la historia del Holocausto y las lecciones morales que uno puede sacar de su estudio. Si se simplifica el relato histórico en exceso, o se moldea para servir mejor a la particular lección moral que los profesores deseen transmitir a sus alumnos, existe el peligro de tergiversarlo.

Estudiar estos acontecimientos puede sensibilizar a los jóvenes sobre ejemplos actuales de prejuicios e injusticias; el Holocausto puede enfrentar a los alumnos con estereotipos, mitos y concepciones equivocadas, y capacitarlos para examinar prejuicios recibidos contrarios a las pruebas históricas. Pero las lecciones morales no estarán debidamente fundamentadas a no ser que se basen en una lectura precisa y objetiva de los documentos.

La investigación histórica que podemos esperar de los alumnos les revelará las complejidades de un mundo en que tales opciones se escogieron y se tomaron tales decisiones. Debe enfrentarse a los estudiantes a dilemas reales como aquellos a los que se enfrentó la gente en el pasado. Sólo entonces podrán verse las acciones de las personas (y la inacción) dentro del contexto de su propio tiempo, para empezar a sacar lecciones significativas para hoy.

Evite las respuestas simples para una historia que es compleja 

El ánsia de enseñar conlleva el riesgo de caer en explicaciones excesivamente simples del Holocausto que descuiden tener en cuenta el contexto histórico en que se tomaron las decisiones. Tal enfoque puede hacer que los alumnos reduzcan hechos complejos a simples lecciones de lo que está bien y lo que está mal-"el Holocausto tuvo lugar porque la gente tomó las decisones morales equivocadas"-y llevar a una lectura superficial de la historia.

Los alumnos han de investigar las cuestiones históricas. Esta actividad puede incluir la pregunta de por qué el destino de los judíos de distintos países varió tan notablemente, y llevar a los diversos tipos de regímenes de ocupación alemanes según el país. Tales averiguaciones suscitarán invariablemente temas morales, pero se debe animar a los alumnos a ver el pasado con humildad. Es fácil condenar a aquellos que rehusaron esconder o ayudar a sus vecinos judíos, pero los juicios morales fáciles sobre los espectadores pasivos no ayudará a comprender más profundamente la historia ni hará de los alumnos mejores cuidadanos.

Dada la complejidad de esta historia, los alumnos deben tener la oportunidad de estudiar e investigar el Holocausto en profundidad, incluyendo los dilemas de los salvadores, quienes cada día habían de decidir si seguir o no arriesgando sus vidas y las de sus familias para ayudar a aquellos que estaban escondidos; por qué los aliados no hicieron más para salvar a los judíos; por qué algunos de los Judenräte elaboraron listas de otros judíos para su deportación a los campos de exterminio; por qué la mayoría de la gente en las zonas ocupadas no hizo nada para ayudar a sus vecinos judíos; y por qué hombres y mujeres corrientes participaron por propia voluntad en el asesinato en masa.

Esta compleja materia no siempre permite dar respuestas simples, y muchas veces suscita más preguntas que verdaderas respuestas. De hecho, es importante para los jóvenes ver que algunas preguntas no tienen respuesta.

Proporcione a los alumnos acceso a fuentes originales 

Están en cartas, diarios, periódicos, discursos, obras de arte, órdenes y documentos oficiales de la época en los que los mismos verdugos, víctimas, salvadores y espectadores pasivos se delatan. Es esencial utilizar material de fuentes de primera mano para cualquier análisis significativo de la motivación, los pensamientos, los sentimientos, y las acciones de las gentes del pasado, y para cualquier intento serio de comprender las decisiones y por qué los hechos ocurrieron como ocurrieron.

Los alumnos deben tener la oportunidad de analizar críticamente materiales originales y de comprender que el análisis, la interpretación, y el juicio deben basarse en una lectura sensata de las pruebas históricas.

Debe advertir a los alumnos de que los verdugos produjeron muchas pruebas del Holocausto

Muchas de las pruebas del Holocausto-sean documentos escritos, fotografías o películas-fue obra de los nazis, por lo que existe el peligro de ver el pasado sólo a través de los ojos de los verdugos. Si dicho material no se usa con cuidado, corremos el riesgo de ver a las víctimas como las veían los nazis-convertidas en objetos, degradadas y deshumanizadas.

Ha de darse un contexto a dichas pruebas, y los profesores deben tener en cuenta la edad cognitiva y emocional del muchacho, así como asegurarse de que el uso de estas imágenes es apropiado, de que los alumnos han sido bien preparados para el efecto emocional que puedan tener, y de que se les da tiempo para reflexionar y debatir sus reacciones posteriormente.

Hay que cotejar esos documentos y fotografías con los diarios, cartas, fotografías y otras pruebas pertenecientes a las víctimas, a fin de que sus voces sean oídas.

Anime a los alumnos a analizar de modo crítico diferentes interpretaciones del Holocausto

El aprendizaje en clase está influenciado por un contexto cultural más amplio y el Holocausto ha entrado en la imaginación popular a través de muchas y variadas formas. Las historias académicas y populares, las películas, los medios de comunicación, los documentales, el arte, el teatro, las novelas, los centros conmemorativos y los museos, todos dan forma a la memoria colectiva. Cada interpretación está influida por las circunstancias en que se produce y puede decir tanto sobre el lugar y el momento en que se hizo como lo hace sobre los acontecimientos que retrata.

Es importante que los alumnos consideren cómo y por qué se producen tales representaciones del pasado, la selección de las pruebas en que se basan, y las intenciones de quienes las han creado. Los alumnos han de comprender que aunque haya áreas legítimas de debate histórico, eso no significa que todas las interpretaciones sean igualmente válidas (ver sección Evite legitimizar la negación del pasado).

Tenga en cuenta la conveniencia del contenido escrito y visual, y no utilice imágenes espeluznantes para captar el interés de los alumnos en un estudio del Holocausto

El uso explícito de imágenes del Holocausto con la intención de impresionar y horrorizar es a la vez degradante para las víctimas y desconsiderado de cara a los alumnos. El respeto tanto por las víctimas como por la audiencia cautiva de la clase requiere sensibilidad en el tratamiento y sopesar cuidadosamente qué constituye el material adecuado. Los profesores que hayan pasado mucho tiempo trabajando la relación con sus alumnos corren el riesgo de incurrir en el abuso de su confianza al someterlos a las imágenes más terroríficas y perturbadoras. Es también este tipo de material el que puede causar el estrés y la turbación que en ocasiones provocan risas nerviosas y comentarios inapropiados en clase.

El Holocausto puede enseñarse de modo eficaz sin utilizar ninguna fotografía de montones de cuerpos desnudos, pues el uso desmesurado de tales imágenes puede ser pernicioso. Provocar turbación y repulsión difícilmente constituirá una experiencia válida de aprendizaje. Al contrario, es posible que tenga un efecto deshumanizador y que refuerce una visión de los judíos como víctimas.

Si los profesores optan por usar fotografías de atrocidades, deben hacerlo sólo cuando haya un claro beneficio educativo para los alumnos.

Evite comparar el dolor de un grupo con el de ningún otro 

Si las lecciones universales que nos enseña este periodo han de ser comprendidas de verdad, y si sostenemos que a través del estudio del Holocausto los jóvenes pueden sensibilizarse contra la persecución, la discriminación y el odio en el mundo de hoy, debemos incluir en nuestro proyecto de trabajo la experiencia de todas las víctimas de la persecución nazi, así como la base ideológica de dicha persecución.En el caso especial de la experiencia judía vemos la discriminación, la explotación económica, la persecución y el asesinato que causó el antisemitismo nazi, pero para ilustrar otras formas de odio e intolerancia-que también son significativas en la sociedad moderna-hemos de dirigir la vista a otros lugares: la persecución y el asesinato nazi de los Roma y los Sinti, los homosexuales, los comunistas, los disidentes políticos, y los inconformistas sociales.

El sufrimiento de todas las víctimas de la persecución nazi debe tratarse sin relativizar la experiencia judía. No puede existir ninguna jerarquía en el sufrimiento, ni dentro de la historia del periodo nazi, ni entre el Holocausto y otros genocidios.

 

La experiencia de las demás víctimas de la persecución nazi no debe relegarse a una única lección extra en que se estudien estos distintos grupos como si todos fueran el mismo. Antes bien, la historia de estos grupos debe integrarse en el relato de la persecución del pueblo judío, por ejemplo, estudiando las similitudes y diferencias entre el genocidio de los judíos y el de los Roma y los Sinti, o bien puede investigarse la relación existente entre el personal y los métodos del programa de la "eutanasia" nazi y los de los campos de exterminio de la Europa del Este.

Tal acercamiento no sólo debe dar a conocer la persecución de otras víctimas, sino que también debe facilitar la comprensión de la particularidad de la experiencia judía y debe ayudar a situar el Holocausto dentro de un contexto histórico más amplio. Igual que no es posible explicar el asesinato masivo del pueblo judío fuera del contexto de la Segunda Guerra Mundial, tampoco conviene estudiarlo separadamente de la persecución de otros grupos de víctimas.